Quiero disfrutar de mi imaginación como de niño, recordar lo que he olvidado y mostrarme sincero e ingenuo. Quiero decirle la verdad que tanto he guardado, que le tengo miedo a lo bueno, que sólo los malos momentos recuerdo. Quiero dejar de ser egoista, de sufrir, de entristecerme por cosas mínimas, que las siento como el ocaso de mi caminar. Me siento culpable de no pensar cuanto puedo ayudar dejando a tras mi necesidad, y que en medio de mi confusión puedo hacer feliz a alguien más. Hoy me di cuenta que es tiempo de renovar, de recordar que es lo que siento porque ya no lo siento igual. En donde me perdí de lo que hace algún tiempo dije sería mi verdad. Trataré de sobrevivir al autoexilio que decidi sin meditar, sin pensar en las consecuencias de que tanto bien o tanto mal iba a causar. Sólo me queda el consuelo del tiempo y la sabiduría de la soledad.